Abril 10, 2014 Ciencia, Salud No hay comentarios
Magnesio produce colágeno que ocupan los cartílagos. Se encuentra en la semilla de chocolate o chocolate negro puro.

 

A
na María Lajusticia, química especialista en magnesio des 89 años, habla sobre los beneficios de consumir 3 mg diarios de magnesio. Es uno de los referentes mundiales en ese mineral, cuyas propiedades considera innumerables y excelentes para prevenir y tratar enfermedades.

Alegre, vital, chispeante, inteligente, locuaz, Ana María Lajusticia, la profeta del magnesio, inspira confianza de tan despierta y lozana que se la ve a su edad. Su formación como química le ha permitido desentrañar los secretos de la bioquímica del magnesio. Y con su historia personal ilustra los efectos benéficos del magnesio en la salud humana.

-Casi 90 años ¡y qué joven se ve!
-Estoy mucho mejor que hace treinta años, la verdad.

-¿Qué le pasaba antes?
-Tenía artrosis, degeneración de los tejidos cartilaginosos. Me dolían todas las articulaciones, sentía dolor desde los dedos de los pies hasta la coronilla. ¡Llevaba corsé!

-¿Corsé?
-Un corsé de varillas para sostener tiesa la columna vertebral, para no derrumbarme por el dolor de espalda.

-¿Cuánto tiempo llevó ese corsé?
-Desde los 31 años hasta los 52 años.

-Eso son…, ¡veinte años largos!
-Sí, muchacho, sí. Estaba condenada a llevarlo el resto de mis días, decían mis médicos.

-¿Y qué pasó?
-Me dieron cortisona y desarrollé una diabetes. ¡Me asusté! Tenía 43 años, fue un mazazo. Decidí tomar las riendas de mi alimentación, porque comía muy incorrectamente.

-¿Qué comía hasta entonces?
– Demasiados hidratos de carbono (pan, galletas, pasta, arroz) y pocas proteínas, no comía ni carnes ni pescado.

-¿Y cómo rectificó?
-Desayuné una naranja y un huevo frito con jamón de york: vitamina C y proteína.

-¿Y mejoró?
-Comía bien, pescado, carne… y tomaba magnesio. ¡Y eso me curó! A los dos años, me quité el corsé. Tuve esguinces en la espalda por falta de musculatura, pero ¡estaba curada!

-¿Por qué apostó por el magnesio?
-Soy química, investigué… ¡y entendí!

-¿Qué entendió?
-Que la degeneración de mis cartílagos se debía a falta de colágeno. Es que el organismo necesita tres elementos para formar colágeno: proteína, vitamina C… ¡y magnesio!

-¿Y no aporta magnesio la comida?
-Así era cuando abonábamos cultivos con heces. Pero los abonos sintéticos carecen de magnesio: no está en la cadena alimentaria.

-¿Cuánto magnesio necesito?
-Unos 3 miligramos cada día, por vía oral: tomando suplementos de magnesio. ¡Son baratísimos! Se venden en cualquier farmacia.

-¿Esto revierte las artrosis?
-Los cartílagos pueden regenerarse: ¡lo he vivido! Tras dos años de tomar magnesio, mis articulaciones se recuperaron. Y hoy mis análisis son perfectos: ¡ni colesterol!

-¿Qué la puso en la pista del magnesio?
-Durante la Primera Guerra Mundial, unos médicos franceses observaron que los heridos que mejor se recuperaban ¡eran los que pasaban por balnearios magnesianos!

-La falta de magnesio, ¿cómo se nota?
-Tendrás dolor articular. Calambres. Contracturas. Taquicardias. Vértigos. Espasmos en párpados. Espasmos en esófago, estómago o intestino. Hormigueo en torno a la boca. Hipo. Sensación de bola en la garganta. Darás patadas estando dormido, como si cayeras… Verás lucecitas con los ojos cerrados. Y te levantarás muy cansado.

-Alguna vez he vivido algún síntoma…
-Ante dos de estos síntomas, toma magnesio.

-¿Dónde hay más magnesio al natural?
-En la semilla de cacao. El chocolate negro, puro, lleva casi 500 miligramos en cien gramos. Muy por detrás, en soja y almendras.

-Si tomo cada día chocolate negro o el magnesio equivalente, ¿crearé colágeno?
-Sí, ¡y el colágeno es muy, muy importante!: es el 40% de la proteína de tu cuerpo.

-Fundamental para…
-Esqueleto, tendones, cartílagos.

-¿El esqueleto? ¿No necesitaba calcio?
-El colágeno es la base: sin él, el calcio mineraliza el hueso… y se quiebra. El colágeno aporta flexibilidad. ¡Es una barbaridad recetar mucho calcio a las menopáusicas!

-¿Seguro?
– Tanto calcio se deposita en la luz de las arterias y las cierra: ¡arteriosclerosis! Y los huesos se vuelven muy quebradizos. ¡Es fatal!

-¿A tomar magnesio, entonces?
-En cada comida, un gramo, porque si tomas una dosis más alta de magnesio, no podrá absorberse, y se eliminará por la orina.

-¿Qué efecto central tiene el magnesio?
– Relaja la musculatura. ¡Por eso los corredores etíopes son excelsos! El suelo está fertilizado por cenizas piroclásticas de magnesio, que pasa a las plantas y a los alimentos que comen. Pese a tener menos capacidad pulmonar que otros corredores, ¡rinden más!

-¿Qué otros beneficios me reportará tomar magnesio?
-Dormirás mejor, el sueño será más reparador. Y evitarás hipertensión, trombosis, taquicardias, infartos, dolores articulares, retinopatía, úlceras, ciática, migrañas, verrugas, angustias, cálculos renales, rinitis alérgicas, estados depresivos…

-¿Combate taquicardias e infartos?
-Sí, el magnesio refuerza el músculo cardíaco, favorece su trabajo. Ah, y también frena la inflamación prostática.

-¡La panacea, vamos!
-También favorece la formación de neurotransmisores: ¡tu coco funcionará mejor!

-¿Por qué no se conoce más todo esto?

-Que le responda Burton Altura, máximo experto mundial en el magnesio: “La magnesoterapia es demasiado barata, no reporta beneficios a la industria farmacéutica”.

Escrito por iOScience
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